No hace falta experiencia ni carrera. Hace falta aprender una estructura de llamada, practicarla en role plays hasta dominarla y conseguir una primera empresa que te dé sus llamadas.
Nadie nace closer. Yo hice mi primera venta con 16 años después de 14 noes seguidos, y no tenía ni idea de lo que hacía. La diferencia entre ese momento y ahora no es talento: es que aprendí una estructura y la practiqué mil veces. Este es el camino, en orden.
Antes de nada, léete qué es un closer. La idea corta: vas a hacer llamadas de venta a personas que ya han pedido hablar, para productos de precio alto, y vas a cobrar comisión por cada venta. No vas a buscar clientes, no vas a montar nada y no vas a invertir nada. Vas a aprender a llevar una conversación.
Todo el oficio se resume en tres cosas. La primera: preguntar y callarte. Un closer descubre qué quiere la persona y qué le frena, y eso solo se consigue preguntando y escuchando (el 70 % del tiempo). La segunda: manejar objeciones. "Es caro", "me lo tengo que pensar", "lo hablo con mis padres" no son un no; son dudas que se responden con una estructura, sin presionar. La tercera: el seguimiento. La mitad de las ventas se cierran después de la primera llamada, y solo las cierra el que hace seguimiento bien.
Cada una tiene técnica. Se aprende viendo cómo se hace y se fija practicando.
Este es el paso que casi todo el mundo se salta, y por eso casi todo el mundo fracasa en sus primeras llamadas reales. Un role play es una llamada simulada: alguien hace de cliente y tú de closer, y después se corrige. En Horizon Closers hacemos tres mentorías en directo a la semana solo para esto. Después de veinte o treinta role plays, la estructura te sale sola y las objeciones ya no te asustan. Ahí es cuando estás listo para una llamada de verdad.
Un cliente es una empresa que te da sus llamadas: una academia, una agencia, un coach. Hay dos formas de conseguirlo. La primera, por tu cuenta: contactar a cien empresas (cien, no diez) con un mensaje corto ofreciéndote a demostrar tu nivel en un role play. De cien contactos salen entrevistas. La segunda, por bolsa de trabajo: en Horizon Closers las empresas nos escriben pidiendo closers, y presentamos a los alumnos que se han certificado. Las dos funcionan; la segunda es más corta.
La entrevista casi siempre es un role play. Es decir: la entrevista es una venta y el producto eres tú. Si has entrenado, ahí se nota.
Aprenderte su producto, escuchar llamadas grabadas de su equipo, hacer tus primeras llamadas supervisadas y reportar tus números cada día. No es glamuroso, pero es lo que hace que te renueven y te suban condiciones. La primera comisión suele llegar en ese primer mes; la confianza del cliente, en el segundo.
Empezar a contactar empresas sin haber hecho ni un role play. Hablar más que el cliente. Tener miedo a preguntar por el dinero. Tomarse un no como algo personal. Dejar de hacer seguimiento a los tres días. Y el más grave: buscar un atajo, un guion mágico que sustituya al entrenamiento. No existe.
Un ordenador (el móvil no vale para trabajar en serio), auriculares, conexión estable y entre una y dos horas al día. La formación se completa en dos o tres meses a ese ritmo; la colocación viene después. No necesitas carrera, ni experiencia, ni dinero para invertir. Necesitas constancia, que es lo único que no podemos poner nosotros.
Si quieres hacer este camino acompañado, en Horizon Closers tienes la formación completa, las mentorías en directo, el seguimiento uno a uno y la bolsa de trabajo. Si prefieres empezar solo, en comunidad y redes tienes tres guías gratis y la comunidad de WhatsApp. Lo importante es que empieces por el paso 2, no por el 4.
Un closer es la persona que cierra la venta por llamada cuando alguien ya está interesado. No busca clientes: los atiende. Y cobra comisión por cada venta que cierra.
Leer →Un closer cobra comisión por cada venta que cierra: normalmente entre el 8 % y el 15 % del precio. Lo que ganes al mes depende de cuántas llamadas hagas y cuántas cierres, no de un sueldo.
Leer →El setter y el cold caller consiguen la cita; el closer la convierte en venta. El closer cobra más por operación, pero setter y cold caller son la puerta de entrada más rápida.
Leer →Analizamos tu situación, resolvemos tus dudas y te decimos con honestidad si esto es para ti. Si lo es, te explicamos las condiciones aplicadas a tu caso.
Lo que veo cada semana con los chavales a los que formo, cómo cerrar por teléfono y lo que no te cuentan las academias. Se lee en un minuto. Te vas cuando quieras, con un clic.